Becket

La historia se desarrolla en Inglaterra y en Francia al final del siglo XII. El Rey Enrique II estima mucho a Tomás Becket, su Canciller. Él lo considera su único y fiel amigo, tanto en las aventuras sentimentales como en las vicisitudes políticas, en un período del trono particularmente dramático.
Mientras los dos se encuentran en Francia para la reconquista de algunos territorios, la muerte del Arzobispo de Canterbury sugiere al rey Enrique un proyecto para unir al clero inglés a la corona: nominar a Becket Arzobispo de Canterbury. La nominación provoca en el Canciller un profundo conflicto moral que lo empujará al final a oponerse abiertamente al Rey en defensa de la libertad de la Iglesia y del “honor de Dios”. Afectado profundamente del abandono de su único amigo, Enrique II comienza una política intransigente contra el Arzobispo que terminará dramáticamente.
Convencidos de llevar a cabo un deseo inexpresado de su Rey, cuatro barones asesinaron al Arzobispo Becket que, valientemente, los espera en su Catedral.
La figura di Becket nos muestra como el asumir una tarea implica una elección que modifica toda la existencia. Hasta la relación de amistad con el Rey no impide que Becket siga llevando adelante la misión que había recibido y que lo vuelve más libre y humano.



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