Compartir como gesto educativo

Cuando se habla de educación, usualmente se hace referencia a enseñar y al mismo tiempo recibir conocimientos o técnicas; sin embargo, no debe reducirse al sentido estricto del significado, ya que en la normalidad de la vida, todo es educación.

Uno recibe educación también con las acciones. Por ejemplo, dedicar una tarde o una mañana a unos niños o ancianos, sin ningún interés, dejando la comodidad de mi sillón, me educa a salir del individualismo y egocentrismo en que me encuentro, que tan sutilmente nos atrapa sin darnos cuenta. Pero teniendo el cuidado de no caer en el activismo, porque el hecho de moverse para encontrar a otras personas no es para sentirnos buenos, sino porque dentro de cada uno está el deseo de una amistad verdadera y esta amistad, que no es una realidad que sale espontánea, sino que es una virtud…virtud significa que se adquiere con el hábito, necesita de tiempo y frecuencia. Desde este punto de vista, me doy cuenta de que soy educador y a la vez soy educado por el que tengo al lado, porque tengo la conciencia de que con mis actos construyo -o no- una compañía de personas interesadas en el otro, no para instrumentalizarse o manipularse, sino porque se tiene el deseo de encontrar la verdadera felicidad, de construir juntos y de renacer juntos en una humanidad nueva.



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