Comunicación Memoria Cultura

CARLOS HENRIQUEZ CONSALVI, “SANTIAGO”

Brenzo Lozano: Tengan todos y todas muy buenas noches!, es un honor siempre para el centro cultural poder contar con la presencia de cada uno de ustedes.

Para iniciar quisiera nada más recordarles, que para nosotros como centro cultural, hacer cultura es el deseo de dar un juicio a la realidad. Un juicio que es el resultado de un dialogo entre nosotros y el público; y es que… cultura es interesarse por todos los acontecimientos y todas las realidades; y para nosotros, no hacerlo es decir como desinteresarnos del mismo hombre, sin embargo para juzgar es necesario tener clara la propia identidad  saber lo que es el fundamento de todo y preguntarse qué le da sentido a todo el actuar.

Quisiera presentar brevemente a Carlos Henriquez Consalvi, conocido como “Santiago”. Nació en los Andes Venezolanos, vivió parte de su infancia en el exilio, estudió periodismo en Caracas, hizo investigaciones históricas en archivos de París, Madrid y Roma. En 1977 en Nicaragua durante la dictadura de Somoza, escribe editoriales en periódicos reconocidos, la Prensa, con el seudónimo de Carlos Gallo. En enero de 1981 en las Montañas de Morazán,  funda Radio Venceremos, la cual se convirtió en su voz, durante 11 años. Tras la firma de los acuerdos de Paz en 1992 funda el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) dedicado al rescate de diversos archivos, documentales y audiovisuales sobre las luchas sociales. Por su labor ha recibido diversos premios y nominaciones, entre los premios internacionales de la cultura Prize  Klaus en el 2008, en octubre 2013 fue nombrado vicepresidente en el comité Latinoamericano y del Caribe de la memoria del mundo y la UNESCO. Entre sus obras literarias se figuran: La terquedad del Izote, Luciérnagas en el Mozote, entre otras. También ha producido documentales como: 1932 Cicatrices de la Memoria y Palabra en el Bosque.  Con esta breve reseña, con este breve curriculum de Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”, quisiera sin más darle la palabra para conocer un poco de su experiencia en esta conferencia que hemos titulado: “Comunicación, Memoria y Cultura”.

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Bueno, muchas gracias a ustedes por la invitación, para este conversatorio!, porque yo creo que lo que debería ser un conversatorio, no es que solamente yo tome la palabra, quisiera que ustedes también tomaran la palabra cuando quisieran y después hacer preguntas. Cuando se me invitó se formuló una pregunta general, para comenzar a compartir mi experiencia en este que hemos llamado: “Comunicación, memoria y Cultura” y la pregunta que hacían era: Cómo un Venezolano llega a El Salvador a hacer un periodismo Alternativo y cómo llega?; entonces yo, brevemente antes de que ustedes comiencen a hacer las preguntas y a enrumbar  esta charla para darle orden, quisiera decir que yo me identifico como un salvadoreño nacido en los Andes Venezolanos, que desde muy pequeño conocí lo que estos pueblos mesoamericanos sabían de las dictaduras militares, la imposición autoritaria, a los 3 años de edad, junto a mi madre y mi padre, salimos de Venezuela expulsados; primero hacia la Habana y después hacia México, producto de la actividad de mi padre, que fue un luchador anti dictatorial en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez,  un dictador militar que en ese momento se extendía durante años… entonces, pues desde pequeño mi recuerdo más antiguo y que quizás tienen que ver con mi profesión de Museógrafo ahora, es cuando tenía cuatro años, iba de la mano de mi padre y de mi madre, viendo una vitrina con una camisa ensangrentada… y recuerdo que le pregunté a mi padre: “¿De quién era esa ropa ensangrentada?”  Y mi padre me dijo: esa es la ropa de Emiliano Zapata. Un líder, como ya saben, un líder revolucionario Mexicano… y mi infancia transcurrió en el exterior, luego mi padre regresó, pasó 5 años encarcelado, torturado y yo me quedé con mi madre en México, Costa Rica y luego en Colombia, desde pequeño lo que yo veía era toda esta lucha contra la ignominia, la lucha de mi padre de sus compañeros y compañeras contra estas dictaduras militares que ensangrentaban toda la América Latina. Posteriormente pertenezco a una generación de estudiantes de periodismo; que cuando mirábamos hacia todos lados, veíamos dictaduras, y entonces nos preguntábamos: ¿Qué tipo de periodismo vamos hacer en esta sociedad donde no hay libertad de expresión? y muchos jóvenes estudiantes nos incorporamos a las luchas contra las dictaduras, tratando de abrir espacios políticos y de construir espacios de libertad de expresión; fue así que a mí me tocó llegar a Managua de una manera muy inusual, yo era estudiante de periodismo y de repente desperté en primer año, cuando escucho por las noticias que un terremoto había destruido la ciudad de Managua, lo que son las cosas del destino, estaba escrito que yo tenía que venir a América Central; y entonces empiezo a buscar la manera de venirme a ayudar ; conocí un poco de los primeros auxilios, quería venir a ayudar a esos 10,000 damnificados que decían que habían quedado en esa ciudad destruida, en Managua, comienzo a buscar posibilidades de venirme y voy donde un tío mío que era director de un periódico y le dije: ” mira tío dame aunque sea una credencial falsa de periodista y apóyame para ir a Managua para ir a cubrir” entonces su respuesta fue: “mejor vete a cambiar los pañales” y no me hizo caso.

Era un 24 de Diciembre y muy triste iba yo a mi casa, los 24 de Diciembre son muy alegres en Caracas, la música, las maracas, los tamales que son muy riquísimos y elaborados, la salsa, yo llegue muy triste a mi casa, cuando voy entrando el vecino me dice: “Carlos y por qué tu andas triste?” y le cuento… que tenía ganas de irme a Managua, él me respondió “¿Quieres ir a Managua?, yo te envío hay un avión que estoy preparando” él era presidente de Radio Club Venezolano y estaba preparando el primer Avión que venía con un hospital de Campaña -Campamento a Managua y así fue que en un avión Militar Venezolano llegué a Managua, una ciudad envuelta en llamas y bueno es una historia muy larga. Solamente quiero decirles que en el vuelo se les iba agotando la gasolina porque dieron muchas vueltas y vueltas porque no veían el puerto no había luz y cuando el motor empieza a hacer ruidos extraños, a alguien se le ocurrió encender la luz de unos camiones de esa pista de aterrizaje en Managua y así fue que aterrizamos. Inmediatamente llegaron unos gigantes Coroneles y vieron lo que traíamos y se enamoraron de unas casas armables que traían para montar un hospital y querían robárselas, así fue como comencé a entender cómo era la situación en América Central, los coroneles querían robarse lo que venía para los damnificados del terremoto, eso se ve en todas partes y bueno seré más rápido porque podemos estar aquí más de una hora contando, pero así fue que yo llegué a Centroamérica y luego me involucré en la lucha contra Somoza, empecé a escribir en el diario y en la prensa y soy testigo del asesinato de pedro Joaquín Chamorro asesinado por miembros de Somoza y la muerte de Chamorro genera un acto de insurrección por toda la ciudad, comienzo a escribir con el seudónimo de Carlos Gallo en editoriales sobre Somoza, luego participé en lo que se llamaba “Periodismo de Cuevas” como el dictador había prohibido los noticieros entonces nos tomábamos las iglesias a las 6 de la tarde, todas las iglesias de Managua, Matagalpa todos los poblados de Managua, nos dividíamos, la gente iba a las iglesias a escuchar las noticias que se estaban produciendo en ese momento y así pasa el tiempo y cae la dictadura de Somoza.

Participé en la construcción de algunos medios de comunicación, estuve en barricada, hice televisión cubriendo la campaña de alfabetización que fue una movilización muy hermosa para enseñar a leer y escribir a miles de pobladores campesinos y también estuve en la radio, luego me mandaron a la costa Atlántica a montar una radio bilingüe El Quinto español, porque en Honduras se decía que la CIA estaba montando una radio en territorio hondureño, me mandaron a montar una radio y allí formé a jóvenes misquitos en Locución y técnicas de radio algo muy, muy rudimentario, en ese momento me enteré de la muerte de Monseñor Romero que originó en mí un cataclismo, yo escuchaba a Monseñor por una radio de Costa Rica, todos los Domingo y de El Salvador lo que yo conocía era solamente la voz de Monseñor…su muerte…provocó en mí una… Me impactó muchísimo… y regresé a Managua. Llegando a Managua Conozco a un venezolano que se llama Maravilla Hernán Vera, quien tiene una historia ligada en unos baños para hombres en la Universidad Centroamericana; UCA, El Salvador. Yo le preguntaba, por cierto Maravilla murió hace un año, era extraordinario había estudiado cine en Londres, y se había comprado una cámara de 16 milímetros en New York y venía en un Volkswagen, venía bajando, iba hacia Nicaragua  a Filmar lo que estaba sucediendo en Nicaragua, cuenta que llegó aquí a la Universidad UCA, cuenta que le preguntan: ” y ¿Por qué te quedaste aquí? ” … el respondió por un accidente en un baño de esta universidad, en dónde conozco a otro venezolano que estaba ya involucrado en las luchas sociales acá en El Salvador, quién le pregunta: Y ¿Para dónde vas?” y respondió: “yo voy para Nicaragua con esta cámara de cine” y le dice: “¿A qué vas a ir?… ¡Si Aquí es donde está la historia, aquí es donde se va a escribir la historia!” y así fue que Maravilla se quedó en San Salvador y se incorporó luego a la Radio Venceremos, que es pues la otra parte de mi experiencia como comunicador que se me da… yo llegué aquí a El Salvador, el 24 de Diciembre de 1980 con la intención de fundar la Radio Venceremos, venía de Managua reparando la infraestructura que tenía la Radio de Somoza; no digital pero si muy mecanizado todo; y claro fue un salto diferente llegar acá y preguntar a ¿Dónde de esta tal cosa? Y me decían: ¡no hay!, ¡hay que mandar a traer todo! pedí una Grabadora y “no hay” hay que mandar a San Salvador a pedirla, así fue que un 24 de Diciembre que vine aquí a San salvador por la Carretera Vil, vi los estragos que estaban dejando los Escuadrones de la Muerte; las ancianas llorando por sus hijos,  llegué a la casa de Melitón Barba, un escritor salvadoreño… había prestado su casa como casa de Seguridad, así se llamaba y así fue un 25 de diciembre, en la mañana nos levantamos muy temprano y fuimos a Santa Rosa de Lima, Usulután pero antes pasamos por Mejicanos, San Salvador, porque había que buscar a alguien y ese alguien estaba en una esquina, un señor inmensamente fuerte, 220 Libras, mejías rojas y una biblia debajo del brazo, era un cura, Padre Rogelio Poncel, con Rogelio Poncel fuimos carretera a Oriente, cuando llegamos a Santa Rosa de Lima, había hecho en la carretera Panamericana la ruta militar, con una Lámpara, nos hicieron una señal, el primer guerrillero que yo conocí, tenía 14 años, se llamaba Patango, era el que conocía toda la zona, iba a conducir hacía el Norte, dos días de camino, hacía la zona de las Guacamayas, entonces este joven pregunta : “¿Y a éste hombre cómo le vamos a llamar?” porque antes teníamos que cambiarnos los nombres, entonces Rogelio responde: “¡llamémosle Santiago!” que era el nombre del apóstol más rebelde, bueno al día de hoy nadie me llaman Santiago, sólo mi Madre, que me llama Carlos,  y Jorge Dalton, bueno es un nombre con cierto orgullo porque algo nos costó… pero bueno yo quería dar una introducción para escuchar preguntas, ¿Hacia dónde quieren ustedes que dirijamos nuestra charla?, más adelante podríamos hablar de memoria y Cultura, pero no sé… yo quisiera que me orientaran y me ordenaran esta conversación.

Preguntas

1) Por lo que yo sé y he escuchado, Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”, ha venido a encender aquí todo el motor y no saber nada de la parte técnica y luego venir a reconstruir la historia,  echar andar esto, hasta se le habían perdido piezas al motor, al transmisor ¿Cómo es que viene a arrancar esto si no sabía  manejar las radios y aparatos?

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Bueno, habían unos compañeros, unos muchachos que eran de Mejicanos, San Salvador, había uno que era el técnico, le decíamos el Chéje, que hacía todo; comenzamos esos retos el 10 de Enero de 1981, teníamos que comenzar a transmitir a eso de las 8:00 pm porque la ofensiva comenzaba, a las 8:oo a.m. encendíamos el motor  lo metimos en un Tatú, una cavidad bajo la tierra, y por supuesto el calor a las 3 horas,  bajo la tierra ,lo fundió por supuesto el Chejé siempre buscó  una solución,  un cable… etc. etc., así hacía funcionar las cosas,  Bastando 10 minutos para comenzar a transmitir, él origina el milagro de la creatividad y hace funcionar el pequeño motor de 500 Watts, así fue todo… Todos los comienzos fueron muy rudimentarios, el transmisor de la radio era un antiguo transmisor de la Segunda Guerra Mundial, que era para telegrafía, pero estos jóvenes lo incluyeron y permitieron que se transmitiera la voz. El transmisor pueden verlo cuando vayan al Museo de la Palabra y la Imagen, allí tenemos unos transmisores parecidos. El transmisor funcionaba en la banda internacional de los 40 metros y por supuesto, se podía escuchar en cualquier parte del mundo en las condiciones buenas atmosféricas…Tenían otro aparato que multiplicaba la señal y en ese momento lo único que teníamos era un micrófono y una vieja grabadora que compré en Casa Rivas en el Centro de San Salvador, que por cierto yo no conocía, las 12 horas que pasé en San Salvador…Bueno, les contaré una anécdota: yo no conocía la tienda y me dijeron: “Oye tienes que comprar un radio, porque en la montaña un radio es la ventana al mundo, cómprate una navaja, una hamaca y una grabadora” y me fui a hacer estas compras, y llegué a Casa Rivas, Había de todo allí, empecé a pedir de todo allí, y una muchacha que estaba atendiendo me dice: “Vos también  te vas para la Montaña”. Bueno y así fue que la radio comienza a transmitir en el cantón la Guacamaya, un cantón que había sido territorio histórico de las comunidades Cristianas de base; porque la organización Campesina en esa zona tuvo que ver con las comunidades cristianas de base. Comunidades de base cristianas, que todavía no tenían contacto con organizaciones revolucionarias, algunas ni siquiera con sacerdotes de la Teoría de la  Liberación, sino que era con comunidades Cristianas, formadas a la luz de ancestrales  valores éticos y morales, que en esa zona todavía persisten. Nos cuentan que las comunidades Cristianas de base que a quienes se iban a casar, se reunían toda la población y le construían la casa a los novios, si necesitaban un pozo iba toda la comunidad y lo construían, el planteamiento de ellos era que “había que construir el cielo  en la tierra”, esas eran las comunidades cristianas de base. En el año 1980 fueron muy golpeadas, para la Guardia Nacional y Jefes Militares de la zona, quienes consideraban extraño que la gente se reuniera para ayudar a los otros, estas bases fueron muy golpeadas por  los operativos militares que se dieron en la zona, tratando de desarticular esos núcleos de comunidades cristianas, que lo que hizo fue radicalizarlas y ponerlas en una gran encrucijada porqué ante los operativos militares, se planteaba la organización armada para proteger sus vidas pero los líderes, en especial los que estaban con la idea que si te golpeaban en una mejía, tenían que poner la otra, era muy difícil que te golpearan una y que pusieran la otra, sino que te defendías, incorporándote a los campamentos, llegué a ese lugar en Diciembre del  año 1980, inmediatamente haciendo los primeros arreglos para transmitir, iniciando una experiencia de comunicación alternativa, que duró 11 años y que jugó un papel muy importante; informando, enfrentándose al comienzo, al reto de ganar la batalla por la veracidad; porque el Comité de Prensa de la Fuerza Armada, la misma voz de los Estados Unidos: la VOA, que se escuchaba en ese momento en onda corta; decían que todas las informaciones de la radio eran falsas,  decían: “que éramos la Radio Mentiremos”…. ese fue el primer desafío: tratar de ganar confianza sobre todo porque éramos el único referente para la prensa internacional que se escuchaba en los principales hoteles capitalinos y que era la única referencia de  para saber lo que sucedía en el Río Sapo hacía arriba  y otros territorios a nivel nacional, que para poder ser esos referente informativos tuvimos que vencer esa campaña de que éramos la “Radio Mentiremos” y como se comenzó a romper ese cerco y ese muro, a partir de ahí, de esa radio comenzamos a llevar esos pequeños transmisores a las zonas de combate y lo más emblemático,  momento crucial,  para poder comenzar a ganar credibilidad, fue cuando hubo un operativo militar, cuando se toman tres poblaciones: Perquín, Torola y San Fernando; para atraer tropas y obligarlas a entrar en enfrentamiento… y en ese contexto, el Vice Ministro de Defensa, el Coronel Castillo, con su helicóptero va a dirigir sus tropas y es derribado  en San Fernando, es capturado.. Por cierto él es el único sobreviviente cuando cae el helicóptero, puesto que se disfraza de campesino y cuando una patrulla de jóvenes lo detiene, le preguntan quién es y les explica que  es Manuel Lungo, miembro del partido FDR, entonces los jóvenes le dicen “pase doctor Lungo”, entonces se lo llevan al campamento, preso; entonces la Radio comienza a entrevistar al Coronel Castillo, en momentos donde la Fuerza Armada comienza a decir que no es cierto que es derribado el avión y que no está secuestrado el Coronel Castillo, luego todas las noches el Coronel empieza a ser entrevistado todas las noches por la Radio y varios prisioneros… y luego ya la prensa internacional comienza a tomar a la Radio Venceremos, como un referente informativo. Paralelamente a todo esto; y tiene que ver con el tema de memoria, empezamos a guardar los casette, uno a uno de las transmisiones de la Radio Venceremos, la radio transmitía a las 6:00 a.m., a las 8:00 a.m., a las 12:00 MD, a las 6:00 p.m. y luego otra vez a las 8:00p.m., la radio transmitía 4 veces al día, 5 transmisiones diarias de una hora y media cada una. Entonces estas transmisiones se fueron guardando, a los 3 meses yo las tenía en la mochila, vino el ejército; tenía en la mochila 90 casette, que después de 10 horas comienzan a pesar, el jefe militar me ordena a enterrarlas y yo me negué, “No” dije; así comienzo a entender la importancia que tienen esas grabaciones. Las transmisiones las tiene el Museo de la Palabra y la Imagen, están digitalizadas, contienen una fuente historiográfica, etnográfica y antropológica de primer orden; voces de Reagan, Presidente Napoleón Duarte, las Voces de D´aubuisson… y las voces populares, las voces campesinas, los poemas; que hacíamos concursos de poemas; tienen una gran riqueza, que ya están digitalizadas, al servicio de la investigación, online.

Nosotros no teníamos servidores tan potentes, hicimos alianzas con el instituto de Derechos Humanos con la Universidad de Austin Texas, en Austin Texas, EEUU y allí hemos subido en una nube, todas estas transmisiones de las cuales les estoy hablando. Durante esos 11 años nos preocupamos también por el tema de la memoria, de cómo ese momento tan importante de la historia del país pudiera ser resguardado a través de documentación, también con micrófono en mano, fuimos testigos de la Masacre del Mozote, con micrófono en mano, también me tocó entrar en las ruinas del Mozote y encontrarnos con todo ese panorama horrible de todos esos 400 niños y niñas sepultados en la iglesia… 1000 campesinos, regados, de todos los cantones de la zona como huella del paso del Batallón Atlacatl, que estuvo en esa zona cometiendo esos crímenes, después cometería otros, aquí en esta Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA),  comenzamos a rescatar elementos probatorios: quiénes estuvieron, qué batallón estuvo, porque en esa entonces, señores militares pasaban y escribían en las puertas, con la sangre de sus víctimas:  “por aquí paso la Segunda Compañía del Batallón Atlacatl”  y más adelante ” Aquí estuvo la primera compañía del Batallón Atlacatl. También empezamos a recoger municiones, identificaciones que encontramos dispersas, cuadernos escolares, todo eso se lo entregábamos a María Julia Hernández…mientras tanto esos años estuvimos atesorando materiales que tenían que decirnos algo como memoria histórica para las nuevas generaciones.

2) ¿Qué Papel jugó el Padre Rogelio Poncel y María Julia Hernández quién es?

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Rogelio Poncel fue un sacerdote Belga, que llegó a Mejicanos, San Salvador, y se radicó en los 70´s allí mismo, hizo su laboral pastoral hasta que las amenazas que recibió de los escuadrones hizo que se fuera a Morazán, Rogelio Poncel fue la única voz, la única presencia de la Iglesia Católica, junto a otro sacerdote salvadoreño que se llama: Miguel Ventura y al final hubo otro sacerdote, español, habían tres sacerdotes ejerciendo su labor pastoral con las poblaciones campesinas, casaban, hacían los matrimonios. Hay una película que se llama “La decisión de vencer” que está en Youtube.com donde Rogelio aparece en una ceremonia, casando a dos compatriotas.  Esta fue la palabra religiosa que obra estos  11 años y que sus homilías fueron transmitidas por la radio venceremos. Durante todos esos 11 años Rogelio Poncel vivió allá y siguió allá. El sigue en Perquín, si ustedes van a Perquín el sigue levantándose a las 4:00 a.m. para ir a ver si ayuda a alguna comunidad con el tema del agua o a dar misas, los domingos no sé cuántas misas da. Es un gran hermano mío,  para mí es un santo Rogelio, además con un humor extraordinario. – ¡Bueno les voy a contar una anécdota para que vean el humor de un señor sacerdote! – En el año 1984, habíamos ingresado una isla de edición para editar videos en Morazán, en una casa campesina donde habían puesto el quinto piso de la alegría a la casa, llamada “Isla para editar” y lo que se filmaba allí mismo iba para edición, se filmaban los combates, las tomas de poblaciones e inmediatamente se iba a editar y  pasando la noche con un buen café para pasar el rato, había un gran jolgorio, allí pasaban los urbanos, los poetas, estaba Maravillado. Una noche editaron un documental sobre lo que había sucedido en unos combates en Oxcicala de donde trajeron unos televisores de la Guardia Nacional, eran tres,  y los pusieron 400 o 500 guerrilleros sentados en su silla viendo su película, al final de la película aplaudieron y  se hacían bromas, luego yo levantó la mano y digo: “pido la palabra”, ” Compañeros después de haber visto esta película revolucionaria Rogelio y yo pedimos que ahora nos muestren películas de mujeres desnudas”; y vuelvo a ver a Rogelio, quién estaba rojo, muy rojo, y le dicen “Padre Tomate” por eso; y yo pensé hoy sí lo he avergonzado…luego Rogelio se levantó y dijo: “Pido la Palabra”, “Compañero no pedimos, Exigimos!” y todos reían… Entre los dos hay una gran hermandad, nos queremos mucho. Hace poco tuvimos una experiencia muy bonita en Washington, EEUU, en donde la comunidad de salvadoreños nos invitó a los dos, fue interesante. Él siempre con ese humor, fuimos a un festival en donde habían alrededor de 5000 salvadoreños, una cantidad increíble de personas en esa zona, un festival que se realiza el 15 de septiembre… allí estuvimos con Rogelio.

3) ¿Quisiera hondar un poco más, Qué más te ha movido a dejar su rol de hijo para dedicarse a esta tarea periodística para dedicarse a esta memoria histórica que ha dejado, qué mueve a Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”?

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Fue la parte más difícil, dejar a mi padre, a mi madre, a mis hermanos, a mi compañera que tenía en Managua, Nicaragua, ese desgarramiento humano que se sufre, dejar a la gente que quería, atrás, yo lo retrato en mi libro: “La Terquedad del Izote”; con la primera frase que dice:  “Dejar una patria es dejar un corazón”, fue la parte más dura, pero mi generación estaba convencida que había que participar en estas luchas sociales, estábamos convencidos, teníamos la plena convicción, de que eso era lo que había que hacer en ese momento, por eso lo hicimos abandonando lo que teníamos que abandonar. Afortunadamente tengo a mi Padre y mi Madre vivos, Mi padre cumplió 95 el 18 de Octubre y mi madre cumplió 90… siempre estamos por Skype, estamos permanentemente devolviendo el tiempo perdido, le llamo todos los días, está más lúcida que mis hermanos, mi madre que es una politóloga, sabe lo que pasa en Siria, lo que pasa acá, aunque en CNN Noticias, pero bueno, por lo menos lo sabe.

María Julia Hernández fue la que creó, junto a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Tutela Legal, fue una mujer incansable, que luchó por los Derechos Humanos en este país, jugó un papel importante en el caso de los Jesuitas asesinados,  murió hace 4 años y tuvo en monumento de la construcción de la memoria y verdad en Parque Cuscatlán, San salvador.

4) ¿Por qué el nombre de “Radio Venceremos”?, ¿Podemos escuchar la Radio Online?, ¿De alguna forma se volvió el Salvador Noticia a nivel mundial?, ¿con qué fin se creó la Radio?

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: La Radio surge a raíz de la máxima polarización del país a las puertas del precipicio, la Muerte de Monseñor Romero ya marcaba que el hecho inevitable de que la mitad del país iba a la guerra y hablando de los medios de comunicación, asesinados periodistas independientes, Jaime Suarez, sacado del “Bella Nápoles” junto a un periodista Najarro, un periodista de “uno más uno”, Mejicano, asesinado, es decir, en ese contexto la comunicación, lo único que quedaba eran los muros y se necesitaba un órgano de comunicación, y por supuesto no podía ser otro más que un radio, y aquí en San Salvador, se necesitaba que fuera clandestino, de hecho nunca fue clandestino porque todo mundo sabía a dónde estábamos; en el tiempo de la guerra pasábamos por Perquín. Se llamó Venceremos porque ese nombre daba la convicción de esperanza, de que se iba  a vencer.

5) Sólo un comentario, en esa época yo estaba en mi adolescencia, yo participé en un movimiento revolucionario que se llamaba: “Movimiento estudiantil revolucionario de secundaria”… y era obligación escuchar la radio Venceremos y todos los medio del país decían otra cosa. Así que la radio fue como un faro para nosotros para escuchar

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: ¿En San Salvador? Sí. responde el consultante

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: ¿Tienes alguna anécdota de la radio?, ¿Cómo se escuchaba? Algunas veces se escuchaba, otras veces no, responde el consultante.

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Dicen que en el Golfo de Fonseca había una nave de EEUU lanzando en la misma frecuencia, entonces nosotros teníamos, al escuchar el silbido, que movernos de estación. Todo mundo sabía que había que buscarnos en las estaciones hacía la derecha, siempre nos estábamos moviendo  hasta que el “Cheje” pidió que se pasaran al FM con unos aparatos Japoneses,  chiquitos y baratos, pusimos transmisores en Guazapa, en Jiquilísco y en El Tigre, íbamos en onda corta y ya en estación de FM era muy difícil interferirnos. Tuvimos a nivel tecnológico… bueno en el Museo, cuando asistan y vean la cueva de las pasiones, están las computadoras, la radio produjo el internet en esa época gracias a la creatividad salvadoreña, era una computadora de máxima memoria 60 megas y un programa llamado Crostom, la computadora se conectaba en un transmisor FM y quien escribiera salía en la pantalla transmitida por una señal, en la ofensiva del 89 logramos tener una capacidad y velocidad de informar  lo que estaba pasando en San Salvador y desde Managua, Nicaragua, nos mandaban los editoriales de  New York Time, Le Mond Diplomatic bueno ya se soñaba que el internet existiera y nosotros ya lo teníamos. Recuerdo precisamente justo ahora, recuerdo el asesinato de los Padres Jesuitas, recuerdo una anécdota: yo tenía la computadora abierta transmitiendo noticias sobre la ofensiva y de repente llega la información del asesinato de los padre Jesuitas que nos impactó muchísimo… personalmente, yo tenía del Padre Ignacio Ellacuría, una gran admiración, a pesar de que él nos criticó varias veces, en sus mensajes leídos entre líneas…recuerdo un editorial que decía: es que” la Radio Venceremos necesita menos soflama y más raciocinio” y a raíz de esto surgió el título de mi libro. Esta sangre derramada en la Universidad Centroamericana, UCA tendrá la misma terquedad del izote que al cortarlos ya tienen raíces.

 

6) Usted que entrevistó a tantas personas, ¿Con cuáles logró tener una gran conexión con todo lo que estaba aconteciendo en ese momento?

Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”: Off record, fue con Guillermo Manuel Ungo me gustaba entrevistar porque era una persona muy lúcida muy profunda y después de entrevistarla me quedaba conversando, fue uno de los personajes para entrevistar y por supuesto a todos los campesinos que se les entrevistaba casi a diario. Yo tenía una mula que se llamaba “Patoja”, tenía un defecto en una pata, y con esa mula iba entrevistar…. a los sastres, compañeros que hacían la milpa, a los niños de escuelas. Eran los que más me enseñaban.

 

7) Usted mencionaba que con el acontecimiento del asesinato  de los Jesuitas, había que ser Constructores de la paz, ¿Cuál es el papel que siente que debemos tener como comunicadores y que papel nos recomienda a nosotros los jóvenes?

Sigo siendo comunicador. El Museo de la Imagen de la Palabra e Imagen es mi radio ahora, ese instrumento que llega a miles de jóvenes. Este año llegamos a 23000 jóvenes alrededor del país con esa idea de hacer  un museo sin paredes, exposiciones de manuscritos, de obras de arte, actividades importantes que se dan en un cantón en una iglesia.

Yo sigo siendo un comunicador y el papel que como comunicadores debemos jugar en este momento difícil que vivimos como país, es la memoria fundamental en una sociedad postguerra, una sociedad que quedó tan fragmentada, fragmentada en los valores, tan violentada en sus valores, de la memoria; no para mirar atrás sin para adelante. Hemos rescatado archivos de la guerra, no sólo de la guerra sino archivos de Salarrué, de Roque Daltón, Matilde Elena López, Miguel Mármol, Prudencia Ayala, esta última que fue tachada como loca, hasta que un hijo de ella nos dio hace 6 años un archivo y lo hemos dado en exposiciones, a conocer que fue discriminada por ser mujer, madre soltera y por indígena, que en los años 1930 se lanzó a la presidencia por rebeldía. Creemos que los mapas del siglo XXI tienen que construirse en base a ese pasado, conocer lo que pasó en 1932, entender esa violencia, y la de años y años de autoritarismo que nos pueden hacer entender esta violencia  a ciegas que vivimos ahora, Revisando el pasado nos puede dar soluciones a los problemas de hoy y a los que están por venir. Seguimos haciendo comunicación.

La experiencia de la radio es que en esos momentos era la voluntad de hacer las cosas y de transmitir un mensaje, hoy que hay tantos recursos y redes sociales tienen la oportunidad de hacer periodismo, poniendo corazón y oído en las comunidades, a esas voces que nunca aparecen en los medios de comunicación social. Soy feliz haciendo lo que hago. Todos los días escribo. Teniendo archivos y más historias me hace feliz, porque me hace tener un mapa cada vez mejor, un mapa que me hace ser el hombre más  optimista. Este es un pueblo que tiene mucha acumulación ética y una moral formidable. Un pueblo que tiene mucha intensidad, esos valores… son elementos que están allí, muchas veces dormidos pero que cada día se demuestra, en esos archivos que va conformando eso que podemos llamar la identidad del salvadoreño; a la par de una desintegración familiar, desintegración social, de una clase política ciega y sorda que no logra dar soluciones a los problemas tan graves como los que vivimos ahora de la violencia; una clase política que no está a la altura de este pueblo, con esos valores tan extraordinarios.



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