Conciencia histórica y el voluntariado

El Centro Cultural One Way de Tegucigalpa comenzó con su ciclo de conferencias 2015–2016 con el Licenciado Leonel González, quien desde el inicio de la experiencia de One Way ha colaborado con sus excelentes y acertadas ponencias. La conferencia su desarrolló en la Librería universitaria “José Trinidad Reyes” de la UNAH.

Si bien es cierto que ningún hombre es una isla –o sea que necesitamos de la comunidad para poder vivir y desarrollarnos como individuos– también es cierto que la conciencia histórica hace que podamos identificarnos como pertenecientes a un determinado grupo o sociedad.  Este fue el punto central de la conferencia que el catedrático e historiador Leonel González realizó el pasado 6 de noviembre en el marco de nuestro ciclo anual de conferencias “FIAT VOLUNTAS MEA”. El Licenciado Leonel González es docente de la Facultad de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH y miembro del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, además de ser un amigo del Centro Cultural One Way.

La conferencia, abierta al público en general, se dirigió sobre todo a la gran cantidad de estudiantes universitarios presentes, dado que ellos son, como explicó el propio expositor, el agente de cambio que puede generar conciencia; de hecho, el problema de hoy día es que se vive en la indiferencia y el individualismo en una sociedad virtualizada, donde se erigen altares personales a base de like y se trivializan e instrumentalizan la desgracia, la alegría, la paz, la violencia, el dolor, la vida y la muerte. El valor de todo se ha reducido a un precio, mercantilizando todo lo que no puede ser cuantificado con dinero. Es en estos términos que todo se divide en dominadores y dominados, teniendo presente solo la monumentalidad del poder.

Frente a esto, ¿qué podemos hacer? Sería necesario tener “armas” para desbaratar el poder. Una respuesta la encontramos en el patrimonio cultural que vincula al individuo con la sociedad a través de una reflexión, o sea la acción de mirar hacia atrás, buscando las razones de nuestro ser en el pasado, que es la historia,  para entender el presente y así poder llegar a nuestro futuro. La reflexión produce una nueva naturaleza y hace que nos tracemos los principios que fundamentan a nuestras sociedades, que nos hagamos la pregunta a nosotros mismos. Para que esto sea posible, es necesaria mi libre participación, que mi voluntad no se doblegue a mi propio interés sino que apueste por la colectividad. El licenciado González de hecho, nos habló de los distintos proyectos que como catedrático desarrolla con sus alumnos y con quienes desean colaborar, porque no se trata de una obligación o imposición.  El voluntariado, como dice la misma palabra, nace de mi voluntad; es la facultad de ordenar mi conducta de manera libre pero responsable. Haciéndolo, me educo pero al mismo tiempo me arriesgo y me comprometo.  Se trata de orientar todo hacia una misma finalidad, y esto se descubre solamente a través de la experiencia, involucrándose con ella. Sólo dentro de una comunidad, integrándome a ella, conviviendo y compartiendo con los demás, puedo generar un cambio, dado que no somos algo completo en sí mismo como afirma John Donne, sino que somos fragmentos de un continente, una parte de un conjunto.



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