Cuando La fotografía cobra vida

El pasado 11 de marzo, tuvimos el gusto de presentar a Alejandro Mátzar, fotógrafo guatemalteco, reconocido a nivel internacional, en su ponencia titulada “cuando la fotografía toma vida”.

La fotografía es escribir con luz, lo que hace realidad la fotografía es la luz, y dibuja las características del objeto. Cualquier profesión puede utilizar la fotografía como herramienta, se trata de un medio para dar a conocer algo. Cuando comencé a apasionarme por este arte mis fotos no tenían una identidad o un por qué.

Yo llevo tomando fotos desde el 2005 aproximadamente, y profesionalmente lo empecé a hacer en el 2009, entonces empecé a llenar ese conocimiento de la fotografía. Mi concepto de fotografía era egocéntrico porque me manejaba en esa competencia y obsesión de tomar la mejor fotografía sin plantearme el problema de dejar un mensaje claro. En Guatemala abundan escuelas de fotografía, pero lo que no hay es una que te dé la perspectiva artística, la mayoría de las escuelas enseñan técnicas, técnicas y técnicas, hasta sacar la perfecta fotografía y ahí te dejan siendo un fotógrafo profesional y nada más. Es ahí donde conozco a ustedes y es el momento ideal para empezar a cambiar el rumbo sobre el motivo de mi fotografía y digo entonces ¿qué es lo que quiero hacer con mi fotografía? La mayoría de la gente se queda en la técnica y crea bonitas imágenes pero que muestran un vacío en la persona.

Descubrí que con mi fotografía, podía comunicar algo, un fin, un motivo, un mensaje. Pero, no era posible hacerlo yo solo. Depende de muchos factores y depende de muchas personas, es un trabajo común. Aunque la foto la tome yo, el mensaje no solo me involucra a mí, no solo soy yo el que va a proyectar ese mensaje

Así, la asociación “Tonalestate” me presenta la oportunidad de hacer una galería fotográfica sobre los niños del Aula de Refuerzo Escolar y Humano Las Abejitas. Allí experimenté que no es el hecho de tomar una bonita foto, sino, el hecho de involucrarme, no solo con mi cámara, y agarrar al sujeto desprevenido y tomársela, sino, involucrarme con otros para hacer realidad un proyecto cultural totalmente nuevo.

Hay una diferencia, un antes y un después de mis fotos, y ahora veo la proyección que me da el haber conocido a una compañía de amigos que me motivó a buscar el lado humano de la fotografía. El deseo y la invitación a profesionalizarme y hacer un trabajo de altura, entonces, va de la mano con una estética que tenga cómo resultado un mensaje que quiero proyectar. Únicamente el encuentro con el otro, a través de una experiencia concreta, me ha hecho ver el paso de la fotografía egocéntrica a la humanista.

 



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