El Bárbaro, ciclo de conferencias 2017-2018

No os engendraron para vivir cual brutos
Este año 2017-2018, nuestro ciclo de conferencias y nuestro trabajo cultural tendrá como tema aquel de la “razón”, retomando el título “El bárbaro” del encuentro cultural Tonalestate al cual hemos tenido la oportunidad de participar. En aquella oportunidad hemos encontrado las experiencias de intelectuales, artistas, literatos, científicos, hombres de cultura y de acción que dedican sus vidas y sus talentos para hacer que el mundo sea más humano y más habitable. Allí recogimos el reto de llevar la discusión a nuestras tierras centroamericanas y por ello presentamos ahora una explicación de esta temática y del título.

Este año, el Centro Cultural “One Way” logra darnos un benéfico asombro, tanto por la elección del tema – “la razón” – , tan antiguo casi como el mundo y hoy urgentemente necesario (“la patología de la razón aún no ha sido escrita”, dice un famoso filósofo contemporáneo), como por la extravagante, inusual y respiradora indocilidad del manifiesto: una invitación, al mismo tiempo laica y santa, que sale de la voz y de los colores ruidosos y ricos de preguntas de dos hombres fuera de lo común: Cesare Pavese y Vincent Van Gogh, hombres dotados de raro talento, de gran inteligencia y de verdadera humanidad, los cuales, con su larga y probada paciencia, nos abren los ojos sobre muchos modos nuestros de vivir que no tienen sentido.
Estamos de acuerdo con Jean Delumeau cuando afirma que “nous ne sommes pas un siècle à paradis” (no somos un signo en el paraíso): ¿cuáles decisiones, pues, son razonables y cuáles son irrazonables en una época como la nuestra? Sabemos que no queremos ser ni cómplices ni víctimas de un contexto social que parece moverse con la única finalidad de arruinarnos las noches, de destruirnos los días y de hacer que vivamos un aislamiento no natural, un contexto que a menudo nos ensordece y nos confunde. Con las imágenes, la música, los eslogan de efecto que han tomado el lugar de la palabra y por lo tanto del diálogo, alguien o algo (un tiempo se decía “el sistema”) nos empuja a quedarnos en casa, a cultivar un tipo especial de miseria y de pequeño huerto; nos empuja a formas de protesta que sabemos ya perdedoras desde el principio; nos empuja a desconfiar del otro y de los otros; nos empuja a que tengamos un profundo respeto por la indiferencia; nos empuja a discutir sobre cuestiones que nada tienen que ver con el bien común e incluso nos obliga a luchar por una patria que no es la nuestra. ¿En qué manera podríamos no ser víctimas ni cómplices de un sistema tan alejado de aquel paraíso al cual el corazón de todo hombre anhela aun sin saberlo?
¿Qué tipo de “bárbaro” será capaz de derrumbar el poder incalculable de las nefastas corporaciones (y de los gobiernos que, por desgracia, con éstas se alían firmemente) que deciden quién tiene que sufrir y quién no, quién tiene qué comer y quién no, quién tiene que sucumbir a los bombardeos y quién, en cambio, tiene que tratar de vencer el aburrimiento cueste lo que cueste? ¿Qué tipo de bárbaro será capaz de consolar el malestar profundo de quien está obligado a migrar, seguramente no por turismo sino por la esperanza de encontrar pan, paz y trabajo? El Centro Cultural “One Way”, en su manifiesto, levanta un himno de agradecimiento a este desconocido “bárbaro” que no vive cuál bruto. Lo hace por muchas razones, todas las descubriremos juntos. Y también quiere, de esta manera, rendir homenaje a un hermoso periódico, que se titulaba precisamente “El bárbaro”, que el profesor Giovanni Riva fundó hace muchos años, anticipando así aquel feel the bern que supo alegrarnos y nos alegra con su operativa e inquebrantable esperanza.

Si, por lo menos, pudiéramos irnos,
pasar hambre en libertad, decirle que no
a una vida que utiliza el amor y la piedad,
la familia, el trocito de tierra, para atarnos las manos.
Cesare Pavese, Fumadores de papel



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