“Joyeux Noel” de Christian Carion

Joyeux Noël (Feliz navidad o noche de paz), es una película francesa de Christian Carion.

Es la historia de la tregua de navidad de 1914, en el Frente Occidental en Bélgica, entre Suiza, Francia y Alemania que se enfrentaban en la primera Guerra Mundial. En diferentes puntos, de la considerada “no man’s land” (“tierra de nadie”) pequeños grupos de soldados, de bandos contrarios, se han “encontrado” la noche del 24 de diciembre, concediendo así, una tregua a la hostilidad.

Si juzgamos los hechos con los ojos de hoy en día, de quienes han visto lo que significa la guerra, este suceso parecería casi imposible. Hoy nos sorprendemos muchísimo, que el hombre pueda olvidarse, por un momento, de la guerra y abrazar al otro hombre que tiene en frente. Un abrazo que acepta la debilidad, la humanidad, el reconocerse hermanos y que permite descubrir que ambos desean la misma cosa, aunque fuera por una noche. Este hecho tan absurdo ¡aconteció!

He aquí que los tres comandantes se encuentran al caer la medianoche del 24 de diciembre y destapan una botella de champán (ofrecida por el teniente francés) en una tierra de nadie. Una tierra animada por los cantos de los soldados, el sonido de las gaitas y por los militares, que lentamente se deslizan fuera de sus respectivas trincheras para “conocer al enemigo”.

Se sabe que el canto une a las voces más diversas, y por esa razón, el tenor Nicholaos Sprink, entre las filas alemanas, y su compañera, la cantante danesa Anna Sörensen, regalan a los soldados cantos como “Noche de paz” y “Adeste Fideles”, los cuales son populares y conocidos por todos y recuerdan que siempre existe la posibilidad del perdón.

Luego la presencia de un pastor entre las tropas escocesas, brinda a todos, creyentes y ateos, la posibilidad de celebrar la misa, a quienes en aquel momento tienen la necesidad de estar allí, juntos, alrededor de una fogata. La celebración se hace en latín, para superar también la incomprensión y diversidad.

Sin saber cómo, los soldados empiezan a intercambiarse chocolates, whisky y cigarros, y a hablar de sus respectivas familias, de los amigos caídos en guerra. Pero, ¿cómo comenzar a odiarse el siguiente día?



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