La historia que conduce a Tonalestate

La actividad de formación cultural de la asociación Tonalestate nació en el año 2000, a través de un encuentro que se realiza, cada año, en Italia. En este seminario participan personas de diferentes países y lo que mayormente atrae es el encuentro humano entre estudiantes, universitarios, jóvenes, profesionales, familias, voluntarios, responsables de asociaciones y población local.
A lo largo de las jornadas, Tonalestate ofrece la oportunidad de que muchos jóvenes, de diversas culturas y condiciones sociales, encuentren personalidades del mundo religioso, científico, artístico, literario, social y del voluntariado; a fin de que les ayuden a ponerse más altas interrogantes humanas y a enfrentar la realidad del mundo en su mutar.
Por ello, Tonalestate en sus conferencias y diálogos abarca todos los temas propuestos sin dejar a un lado ningún aspecto que se refiera a la totalidad de la vida, creando debates, grupos de trabajo y observaciones sobre las situaciones presentes a nivel global, poniendo el acento en los valores de la solidaridad, de la tolerancia y del pluralismo.
Además, en la semana cultural se presentan exposiciones fotográficas y pictóricas de los artistas invitados, privilegiando temas particularmente significativos para los fines del argumento propuesto. Asimismo, se instalan exhibiciones con material de los participantes (artesanías tradicionales y material cultural). Espectáculos teatrales, conciertos, coros, músicas étnicas y noches dedicadas a las múltiples y significativas realidades, formarán parte de la convención.
Tonalestate quiere crear un lugar en el cual los participantes puedan profundizar valores necesarios a un respiro cultural que sepa ofrecer condiciones adecuadas para que la nueva sociedad global no caiga en ulteriores fracturas y diferencias. De hecho, el objetivo general es enfrentar el problema y movilizarse, sobre todo desde un punto de vista cultural, a la atención hacia los ambientes, los acontecimientos, los intereses, los problemas y las situaciones inexploradas o emergentes, advirtiendo la necesidad de contribuir, en una escala siempre más amplia, a la tarea práctica, cultural y formadora, implicada en la aventura de la construcción de un humanismo más justo y solidario.

RESEÑA HISTÓRICA
El encuentro internacional Tonalestate inició en el año 2000, enfrentando como primer tema, el de La globalización. Desde los debates de aquel año surgió el deseo de seguir desarrollando argumentos siempre más enfocados al deseo de realización de cada ser humano. Por ello en el 2001, el tema central fue; 2001: odisea en lo humano, con el cual se subrayaba el intento de atraer la atención sobre el hombre y la búsqueda de un significado para sí mismo, para el actuar y para el trabajo social.
En el 2002, a la luz de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, bajo el título de Antígona no debe morir, Tonalestate puso el acento sobre el tema de la paz. La reflexión ha evidenciado el valor de la justicia y el perdón como elementos indispensables al conseguimiento de esta última. Pero, también fue centro de la discusión los sistemas económicos y políticos siempre más ligados a tecnicismos que raramente consideran la humanidad de los seres. Consiguientemente, el 2003 tuvo como tema La técnica, entendida como nuevo poder que quiere regular las relaciones humanas, la justicia y el trabajo, imponiéndose sobre todo, pero eliminando la dignidad y las necesidades del hombre.
En el 2004 el tema fue el “dinero”; es decir, lo que ha sustituido la humanidad, no solamente en las relaciones económicas, sino invadiendo todos los campos de su ser y de su actuar. El título: Ecce Money, “aquí está el dinero”, invita a mirar a la complejidad del humano a partir del concepto común de riqueza que la realidad de los hechos nos pone frente a los ojos día tras día, sin que sea posible olvidar la interrogante sobre la verdadera riqueza, aquella por la cual vale realmente la pena vivir.
En el 2005, el argumento estuvo directamente ligado a la sociedad civil. Para un principio superior: la política: los de arriba y los de abajo. La política y el hombre han sido los sujetos fundamentales para subrayar cómo evidentes mentiras y tristes verdades, muchas veces caracterizan de cerca a todos los aspectos de la vida del hombre. Una justa reflexión en cambio puede acontecer solo donde es posible un diálogo entre personas, que sepa escuchar todas las voces, que sepa educar a los jóvenes a una mirada diferente sobre el mundo y sus problemas, que sepa valorar la política, entendida como servicio y propulsión para la sociedad y no como poder que aplasta las diferencias y las minorías.
Consiguientemente a estos temas tan evidentemente cercanos a la búsqueda de una identidad y de un fundamento a todo el actuar, en el 2006 Tonalestate dedicó la reflexión del trabajo cultural al diálogo entre religiones: Ni dieu ni maitre, para recuperar una dimensión más espiritual y rica de aquellos valores que están a la base de nuestro vivir y que son los valores que construirán étnica, cultural y socialmente el mundo.
Partiendo de esto, la convención anual sucesiva, en el 2007, enfrentó un tema muy incómodo y complejo como “el mal”. Este átomo opaco del mal ha abierto un diálogo muy profundo que ha dejado en la perspectiva que, aún siendo esa una realidad existente, aunque muchas veces inexplicable, es necesario que existan en la historia personalidades, hombres y mujeres, que actúen para mantener viva la esperanza de un bien. Personas de este tipo son muchas veces consideradas incómodas porque miran al otro como posibilidad de crecimiento personal en lugar que una amenaza al propio entorno. Se está yendo hacia una sociedad multicultural en la cual deben ser aceptadas y valoradas las diversas identidades para que no surja intolerancia sino identidad. De hecho, Las identidades negadas fue el tema del año 2008, en donde se plasmaba la necesidad de retomar aquella libertad de poder intervenir con la propia cultura a la par de otras realidades, en un diálogo positivo y constructivo, en el respeto de todos. La sociedad actual debe preservar espacios en los cuales las diversidades culturales, sociales y religiosas puedan ser puestas en la condición de ser tomadas en cuenta en todos los ambientes.
En el 2009, mientras se discutía mundialmente de evolución a nivel de ciencias (por el aniversario darwiniano) Tonalestate evidenció cómo el hombre, cualquiera sean sus orígenes, muestra no haber evolucionado totalmente, porque está llenando la tierra y la historia, también hoy, de injusticias, guerras, estragos, matanzas, violencia y masacres que nada tienen que envidiar a la bestialidad de algún primitivo animal salvaje. El título: Come l’uom s’eterna, evidencia que el hombre debe quizás reconocer de necesitar de “otro” que lo vuelva realmente hombre, porque instintivamente él se quedaría en el estado salvaje y brutal, violento y agresivo.
El encuentro con este “otro” generaría un sentimiento real de pertenencia común entre los hombres y el 2010 ha sido el escenario propio del tema de La fraternidad. De los tres grandes temas que desde hace más de 200 años acompañan el diálogo político, social, histórico y religioso: égalité, liberté, fraternité (igualdad, libertad y fraternidad) el último es el menos debatido. Se trata, en efecto, de un ideal muy complicado de imaginar y definir. Sin embargo, podría ser quizás el más eficaz en la resolución de los conflictos y de las injusticias que caracterizan el mundo actual.
La lucha por la sobrevivencia se ha vuelto un pulsar decisivo y obsesivo del moverse del hombre de nuestro tiempo, que se va cada día a la guerra, también allá donde no circulan armas. Se habla de causas religiosas, de causas ideológicas, sin embargo quizás al fondo haya siempre el mismo problema que algunos quieren poseer mucho aun a costa de dejar que otros no tengan ni siquiera el mínimo indispensable para alimentarse. Por ello el 2011 fue dedicado al Auri sacra fames.
Entonces, la interrogante que nace espontáneamente es: ¿a qué vale la pena dedicar nuestra existencia? El tema del 2012 fue de hecho Vidas dedicadas. Son muchas las formas en las cuales uno puede dedicar la propia vida, pero, ¿a quién y a qué cosa, se dedica la vida?. Esta fue la pregunta, sencilla e inevitable, ya que: “Una vida que no realice estas búsquedas no es digna de ser vivida”.
La comunicación y la incomunicabilidad fueron los sujetos del 2013 con título El lenguaje, los signos, los significados. De la palabra se investiga la virtud y la poderosa capacidad creadora, su ser más fuerte que las armas y que las fronteras, pero también se le verán sus defectos, porque cada palabra puede transformarse en una sirena tentadora: prejuicio, manipulación, pedantería, academicismo. La desolada separación entre palabra y vida, entre palabra y acción, entre palabra y caridad. La palabra, el lenguaje, los signos son por tanto un embrollo y una compañía para el hombre.
En el 2014, el tema fue la historia y su título, Bruta Facta, introdujo a la pregunta que hace referencia a la misma definición de historia: ¿es posible el puro neutralismo frente a la realidad y a los acontecimientos de los pueblos? En el proceder de causas y efectos la única posición verdadera que el hombre puede tener es aquella del hombre que, reconociendo su propia incapacidad de dominar la historia, no acepta el antes y el después como puros accidentes cronológicos. Sin embargo, estamos sumergidos en un mundo tan sofocado por la injusticia, un mundo que provoca tanto injusto dolor, que la oscuridad se vuelve el camino de aquellos que, desesperados, tocan, rechazados, a las puertas de países y ciudades.
En el 2015 las reflexiones han querido, de hecho enfrentado el Delirio de omnipotencia del hombre, poner a cada una de las personas frente a una responsabilidad.
Asimismo, el 2016 puso otras más grandes interrogantes, que amplían el problema de la realización del hombre a las generaciones que vendrán. Un mundo sin mañana interroga con fuerza sobre el supuesto de que se vive en una sociedad de huérfanos, que dejaron de interrogarse sobre lo que heredarán a las futuras generaciones.
El dejarlo todo, sabiendo arriesgar todo por el todo, permitirá construir una “nueva sociedad”, en la cual vivir como hijos del mismo padre. Escuchar la voz del corazón para no perder la esperanza. De norte a sur, de este a oeste, en Tonalestate se conocen historias extraordinarias, ejemplos de grandes tradiciones. De estas herencias culturales se puede tomar ideas que serán muy útiles para comprometerse, en los propios espacios, para crear realidades nuevas. De esta manera, también se hereda la esperanza y el deseo de seguir construyendo la esperanza. Los expositores en Tonalestate trajeron ejemplos de lucha y esperanza.
Este año 2017 el tema ha sido El Bárbaro, ya que yendo al fondo de los dramas de nuestro tiempo, nada es más difícil para cada uno de nosotros que conocer cómo realmente funciona la época en la que vivimos y, para entenderlo almeno un pocos, es necesario que pongamos en la mesa de los acusados el arte de pensar, es decir “la razón”.



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