La novela testimonial salvadoreña

La novela testimonial salvadoreña es un género literario típico de nuestra historia, capaz de expresar la cotidianidad de las víctimas de nuestros países, cuya actitud es aquella hasta de perdonar a sus victimarios, con una esperanza cierta hacia el futuro.
La historia salvadoreña registra el alzamiento de miles de campesinos la noche del 22 de enero de 1932 en el occidente del país, principalmente contra los cuarteles militares. Pero el gobierno logró controlar la confrontación aún si se habla de muchos indígenas asesinados. El alzamiento y la matanza tuvieron repercusiones no sólo entre los salvadoreños sino que a nivel de toda América Latina. Así, en los años ’70 se escucha hablar de organizaciones populares y de “efervescencia social” al grado de que sectores más radicales optaron por la lucha armada revolucionaria. Inclusive un sector de la Iglesia católica comenzó un periodo de denuncias contra el poder.
En la literatura, sobresalen escritores como Claribel Alegría, Roque Dalton, Manlio Argueta y otros, proponiendo una renovación técnica y temática, pero sobre todo una postura política de carácter contestatario y de denuncia ante la difícil situación del país. En este contexto, el llamado género testimonial se destaca sobre otras formas y géneros literarios. La novela testimonial se refiere al concepto de dar o ser testimonio, o sea de vivir en carne propia la experiencia que cuenta. El autor es testigo-víctima de la represión e injusticia social. Además del testimonio, el escritor cuenta las experiencias reales, que recrea con su imaginación y su técnica, proponiendo también una estética.
La novela es prácticamente una denuncia de las injusticias que se cometen contra los campesinos que, por no contar con una educación, son sometidos a la voluntad del gobierno de la época y se convertían en víctimas de la represión. Entre los temas que se encuentran están: la pobreza, la violencia, la falta de educación, las creencias y costumbres populares, conflictos familiares, las injusticias y abusos cometidos por las autoridades, la infraganti violación a los derechos humanos, en fin, los sufrimientos y vejámenes contra el pueblo pobre. Historias de familias salvadoreñas que viven principalmente de sus labores en el campo y en situaciones extremas de pobreza y sobrevivencia.
Son importantes las acciones de los personajes y lo ejemplar es lo que vivió cada uno, el cómo enfrentan muchos obstáculos, entre los cuales el más grave fue la guerra. Esta forma de ser o dar “testimonio”, puede ser polémico pues se trata de que el lector tome partido, reaccione, despierte y proteste ante la injusticia y se apreste en la búsqueda de un mundo mejor. Sin embargo, además de la polémica los protagonistas de estas novelas se vuelven ejemplos heroicos de la esperanza de una experiencia positiva aun frente al dolor y la injusticia.



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