Los problemas más difíciles encuentran caminos de solución a través del diálogo

Del 29 al 31 de marzo asistimos al IX Tribunal Internacional para la Aplicación de la Justicia Restaurativa en El Salvador: “Sanar heridas para alcanzar la paz”, en la comunidad Segundo Montes, departamento de Morazán, El Salvador, organizado por el Instituto de Derechos Humanos (IDHUCA) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, (UCA).
El Tribunal surge como una iniciativa desde la sociedad civil, en concreto del IDHUCA y de la Red de Comités de Víctimas Salvadoreñas por la necesidad de complementar el trabajo de la Comisión de la Verdad. En la inauguración de la edición del 2010, el entonces Rector de la UCA, hoy Director del IDHUCA, José María Tojeira, S.J., sostuvo que: “las víctimas nos han dejado valores, como la indignación ante el mal”. Además, dijo que ellas nos despiertan el hambre y la sed de justicia, un sentido profundo de la misericordia y la solidaridad, y generan capacidad de reconciliación. “Lo que ayer llorábamos con lágrimas hoy lo celebramos con alegría porque la fuerza de las víctimas supera con creces las del victimario”.
El Tribunal está integrado por personalidades nacionales e internacionales reconocidas por su labor en la materia. Entre ellos se destaca José María Tomás, juez español que ha estado presente en todas las ediciones del mencionado tribunal y también José Ramón Juaniz Maya, abogado español que lucha en favor de los derechos de los niños victimizados alrededor del mundo.
Se abordaron los casos relacionados con las masacres en El Tule (Morazán, 1980), San Gregorio (Cabañas), El Tizate (Morazán, 1983) y La Guacamaya (Morazán, 1980); el despoblamiento de Torola (Morazán, 1980); y la tortura de Jorge Solórzano (San Salvador, 1989). Cada una de las víctimas ha tenido la oportunidad de contar su testimonio sobre los sufrimientos vividos y las vivencias dolorosas que desde aquel momento han afligido su existencia. Se abre así un espacio para que su palabra dolorosa sea escuchada por oídos fraternales, ligados a su destino
Este tipo de experiencia nos ha permitido conocer un nuevo estilo de diálogo que va más allá de la violencia y del rencor, poniendo en evidencia la necesidad de perdón y reconciliación a la luz de la verdad. Hace unos meses escribía José María Tojeira, S.J. “Los problemas más difíciles encuentran caminos de solución a través del diálogo. En El Salvador lo vivimos con el fin de la guerra, aunque necesitamos demasiada sangre y demasiados sacrificios de muchas personas para convencernos que el diálogo era más importante que satisfacerse a sí mismo o al propio grupo aplicando la ley del más fuerte. La justicia transicional es, en definitiva, diálogo sobre la verdad, sobre la dignidad de las víctimas y sobre el reconocimiento de los valores y los contravalores de los tiempos de guerra”.

 



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