Navidad

¿Quién piensa en la razón por la que existen estas fiestas que estamos celebrando, en las que todo brilla, durante las cuales se hacen muchos regalos y no se trabaja?

Es Navidad: es necesario que el occidente, que se dice cristiano, celebre a Jesús recién nacido. Pero, si se hace llamar cristiano, no pude hacer con el cinismo de quien está acostumbrado a las tragedias violentas que destruyen los lugares de vida de las personas; no puede hacerlo sin olvidar el “valle de lágrimas” que hay sobe la tierra; no puede hacerlo sin tomar en cuenta las guerras con las que los poderosos destruyen el mundo, interrumpiendo la vidas de os hombres y derramando su sangre.

Navidad de guerra, de agresiones y de dolor: y nosotros, aquí, seguimos viviendo distraídos por los regalos y las luces. Quizá, nosotros, gentes del occidente que se dice cristiano, hemos perdido el sentido del humano. Y es por esto que en esta Navidad queremos suspender por un momento nuestra celebración, suspender las luces y los regalos, con el corazón lleno de humana rebelión silenciosa, para no olvidar los sufrimientos del hombre y sus injusticias. Será también la mejor forma de recordar que el niño Jesús es el mismo hombre que morirá en la cruz.

No decimos que no se deba celebrar, es justo hacerlo, pero antes debemos reconocer que en esta gran sociedad, que siempre mejora, crece la negación de la verdad y de la realidad, negación hipócrita de lo que es. Entonces la Navidad se vuelve una fiesta consumista y se pierde su significado.

Pero, tengamos cuidado con juzgar porque también nosotros caemos en esta trapa, estamos dentro de esta mentira y la primera cosa es darnos cuenta de eso. De aquí puede nacer el deseo de salir de ello. Aunque el miedo, el riesgo, la timidez, nos hacen decir que eso no es cierto, sientes adentro de ti que sería justo reconocer esta realidad aunque sea incómoda.

Entonces, sí, la fiesta comenzará de nuevo; y será más humana y más digna. Lo será porque el niño Jesús habrá nacido nuevamente entre nosotros, dándonos un valor renovado, una nueva esperanza para la justicia y la dignidad de cada uno. Dándonos más fuerza para que verdad, justicia, amor y libertad broten nuevamente en Belén y en todas las Belén de este mundo, en las que la violencia ha fracturado todo intento de diálogo serio sobre los reales asuntos en juego.

 



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