Pobreza no es el no tener nada, pobreza es servir

El día 05 de agosto, en el Tonalestate, nuestro amigo Andrea Romani, ofreció una conferencia en donde explicó el trabajo que realiza, en El Salvador, la Fundación Divina Providencia.

Hace veinte años (en 1997), por la iniciativa y la pasión del Profesor Giovanni Riva, nació el “Aula de refuerzo escolar y humano – Las Abejitas” que opera en Santa Tecla, una ciudad cercana a San Salvador, capital de El Salvador.
Uno de los trabajos más desafiantes que estamos haciendo es aquel dirigido a niños y adolescentes en la zona marginal “Las Margaritas”. Esta zona está poblada aproximadamente por 300 familias, que viven en condiciones tan pobres que es difícil describirlas.
En 1997 comenzamos de la nada, con el empuje del Prof. Riva, un curso de corte y confección con siete máquinas de coser, una maestra casi por jubilarse y muchos voluntarios con un gran deseo de trabajar.
Muchas jóvenes vinieron, pero la mayoría de las estudiantes, siendo madres a temprana edad, no podían acudir al curso ya que tenían que cuidar de sus hijos. Para satisfacer esta necesidad decidimos ocuparnos de aquellos primeros infantes. Hoy, a “Las Abejitas”, asisten más de 50 niños.
Se trata de un centro de acogida completo donde los niños reciben asistencia escolar, sanitaria, alimenticia y sobre todo una asistencia social en las difíciles situaciones familiares en las cuales viven.
Muchos hablan de amor hacia los más pobres o de tener para ellos una preferencia pero, como nos ha educado nuestro fundador, no es posible amar a un grupo genérico de personas si no se ama a cada uno de ellos. Evocar un amor genérico para los más pobres o marginadas muchas veces es un instrumento usado para obtener preferencias o cualquier tipo de poder o relevancia social.
Amar a las personas significa, en cambio, quedarse cerca de ellas y enfrentar juntos las situaciones más difíciles. Así hemos sido educados a la solidaridad por quien nos ha precedido y así hoy somos un punto de referencia para los que viven en la zona en la cual obramos.
Nuestro trabajo se funda, no solo sobre los recursos que tenemos a disposición, sino sobre la amistad, por lo cual cuando alguien tiene una necesidad o un problema, cuando se enferma un niño o un anciano, cuando le niegan el documento de identidad por un contratiempo en el Registro de Personas, cuando hay necesidad de un par de zapatos o de un traje elegante para el matrimonio de un hijo, para cada tipo de necesidad estamos atentos a ir al encuentro de los que piden ayuda.
Cada día, en “Las Abejitas”, varios niños y niñas, de edades comprendidas entre los 2 y los 15 años, son ayudados en hacer las tareas de la escuela, utilizando la biblioteca que hemos creado. Nos encontramos muchas veces con tener que enseñar las tablas matemáticas, hacer una investigación de ciencia y contemporáneamente revisar la elaboración de una composición.
Cuando los niños terminan la tarea, otro joven voluntario organiza juegos juntos. También esto es importante si se considera el ambiente pobre y conflictual en el que viven con sus padres y en el cual el estar juntos significa, por espíritu de sobrevivencia, aprovecharse el uno del otro.
El trabajo es fruto de la intervención de tantos sujetos: universitarios que ayudan entre una clase y un examen, jóvenes estudiantes de bachillerato que dan algunas tardes libres, familias que apoyan en mil ocasiones, profesores universitarios o de escuela, médicos y enfermeros, familias de los beneficiarios y profesionales de varios niveles.



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