Una mirada hacia el otro

Frente a las incógnitas de la política internacional y de las guerras que destruyen muchos países en el mundo, queremos hablar de paz. En el trabajo de One Way hemos encontrado personas y testimonios de vidas entregadas para la construcción de la paz.
En las fronteras donde se edifican muros hay quien lucha por los derechos humanos; en las comunidades más pobres donde la violencia es el pan de cada día hay quien dona el tiempo para dar clases a los niños; donde la voz del poder quiere encerrar a todos en la indiferencia hay quien se manifiesta pacíficamente en la plaza. Éste es un acontecimiento, a pesar que no se hable de estas personas en los periódicos, un hecho histórico y experimentable.
Entonces nos preguntamos, ¿por qué estas personas siguen adelante, tal vez en el silencio, en esta lucha? Hablando con estos testigos, que presentamos en cada número, la respuesta parece clara; porque actuando de este modo son más felices, son amigos consigo mismos y con los demás.
Quizás la construcción de la paz pase a través de la necesidad de amistad, quizás mirar a los demás y mirarse a sí mismo como amigos cambie la perspectiva con la cual nos acercamos a la realidad.
En el trabajo, en la escuela, en la universidad y en todas las circunstancias podríamos creer que lo que inmediatamente nos guste sea la solución a todo lo que estamos llamados a hacer, sin embargo cuando uno vive una amistad se da cuenta que la realización de sí mismo viene siempre desde afuera de sí. Cada uno se realiza en un determinado clima de amistad y de correspondencia, que coincide con aquella alegría que nace del sentirse en paz consigo mismo y con el mundo, de esta manera, la amistad es un acontecimiento.
No hablamos solo de amistad entre las personas, sino de aquella con la realidad, con el trabajo, con la naturaleza, con todo lo que hago. La amistad no está ligada a una compatibilidad, sino a una tensión hacia mi realización.
En muchas ocasiones se siente vergüenza, miedo o rabia consigo mismo; por ello la primera amistad es una mirada diferente sobre el pasado y la posibilidad de positivo en el futuro. Muchas veces se matan a las personas llenándolas de miedos y de sospechas: te dicen cómo estás hecho, las capacidades y los defectos que tienes, lo que eres capaz o no de hacer y así te sientes inadecuado e inútil. En cambio la amistad es la paz consigo mismo. Sabemos que el mal, la injusticia, el dolor, nuestro error y el de aquellos que nos han precedido, todo esto no es definitivo. Definitivo es el bien que siento adentro de mí. Si la vida es amistad, todo es positivo.
Por esto la construcción de la paz no es la tranquilidad o comodidad de la vida burguesa. Paz tampoco es la ausencia de guerra, sino es un bien que involucra a todos y superior a mi propia y egoísta “seguridad”. Para construir la paz, el primero que lo hace eres tú con el que tienes a la par y esto conlleva a moverse, a ponerse en marcha, a ir hacia el otro.



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